Elsa y Max caminaban juntos hacia casa de Elsa. Los padres de Elsa son hoteleros lo que hacía que los fines de semana estuvieran en un hotel, o trabajando o relajándose, esta vez trabajaban. Els se sentía la peor persona del mundo, como una mierda, vulgarmente hablanddo. Os contaré lo qie sentía:
Sentía como si algún insecto habitara en su interior y cada vez que cogía aire, éste sa alimentaba de su interior. Lo que no sabía Els era que sin Max, ese tipo de insecto acabaría con ella. Pero eso es el futuro.
Cada vez que pensaba en Max y Jane, el estómago se le retorcía, le entraban ganas de llorar, pero no quería hacerlo delante de la mejor persona que había conocido, no. Se lo prohíbia a sí misma.
Llegaron a casa. Sin conversación algúna, de nadie salió ni una palabra, era raro, pero Els estaba en su mundo, pensando en... Si en Max y si... Ella, Jena; y Max... Pensando en lo que acababa de pasar en ese bar con Jena. La había mentido por Els, él no era así, pero necesitaba estar con Els.
Entraron en casa y los dos, cansados de caminar, cayeron al sofá. Al haber hecho el mismo gesto rieron. Después, una cosa llevó a la otra y no podían dejar de reír. Era graciosísimo, porque sus risas eran muy contagiosas y se contagiaban entre ellos y no podían dejar de soltar una carcajada detrás de otra.
-Voy a llamar a Lúa- por fín Max pudo oír la voz de Elsa de nuevo, aún riendo pero ya más calmada. Le gustaba ese tono pícaro.
- Llama también a Mike o lo llamo yo, como quieras.
-Llámalo tu.
Els se acercó al teléfono fijo de la casa y marcó el número de Lu, que se lo sabía de memoria.
-¿Hola?- contestó su amiga desde el otro lado.- ¿pero tú no estabas con Max? Aproveeecha- hablaba rápido.
- Si pero hacemos otra noche de pelis en casa, ven cuando puedas a mi casa.
- Mmm vale...¿pero no quieres estar a solas con él?- dijo con ese típico tono pícaro.
-Ven cerda- dijo Els antes de colgar.
Mientras Els hablaba con Lu, Max llamó a Mike. Marcó su numero en el movil y lo dirigió a su oreja.
-¿Qué pasa tío?- habló Mike.
- Pues en casa de Els, a ver si vienes que también vendrá Lu.
- Pues vale tío, me visto y salgo de casa.
-Vale tío, nos vemos.
Max colgó, y se sentó en el sofá, esperando a Els. A los pocos segundos apareció la chica y se sentó al lado de él, muy pegada, casi encima.
- Lúa viene en un rato- dijo mirando los ojos de el chico, en los que se peedía e intentaba evitar pero era imposible.
- Mike también- dirigió su dedo indice a la cadera de la chica para causarle cosquillas. Al sentielo dió un pequelo salto riendo.
-No, que tengo muchas cosquillas- se quejó la chica. Se levantó y empezó a correr delante de Max que empezó a perseguirla para hacerle cosquillas.
Corrieron por toda la casa, dando vueltas por la terraza, hasta que por fin Max la cogió y la tumbó con cuidado en el sofá.
La cogió por las manos para que no pudiera moverse y así tenerla atrapada. Los dos tenían la respiración agitada y los dos reían. Al calmarse un poco Max se acercó a la oreja de la chica y le susurró:
- Te tengo enana- se separó de su oreja para volver a su sitio pero no pudo. Se quedó mirando su sonrisa.
-No por mucho tiempo- le susurró ella pícara. Los ojos de Max estaban clavados en los de Els y viceversa, que estaban como mucho a cinco centímetros. Los ojos de ambos a la vez bajaron hasta los labios del otro. Ambos sabían que los necesitaban. Max, no era consciente de sua actos, estaba como loco por besarla así que sin pensarselo más, se acercó a los labios de Els, los rozaba con cuidado y a la vez miraba los ojos de la chica que estaba más que nerviosa. Ella no podía más, necesitaba besarlos así que rompió el eapacio que quedaba y lo besó. Ninguno de los dos lo podía creer, por fin. Sus labios se movian al mismo tiempo, los labios de Max eran carnosos y cariñosos igual que los de Els, solo que los de Els eran cálidos y hacían que Max necesitara más de esos labios. No era consciente, Max, en ese momento no era consciente de la existencia de Jena.
Poco a poco sus lenguas empezaron a jugar. Els le mordió el labio inferior a Max haciendo que este sonriera. En ese beso, cada uno pudo ver como se querían, como deseaban ese beso. La sonrisa del chico hizo que se separaran y así coger aire. Juntaon sus frentes y fue cuando los dos se dieron cuenta de lo que acababa de pasar.
-Li siento- dijeron los dos al unisono haciéndo que se separaran.
Era un tanto embarazoso.
martes, 2 de julio de 2013
Capítulo 7
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